27 oct 2012

Las raíces del imperio mongol (UB II)

"-¿Qué ha sido del jinete y su montura?" Nos preguntó Genghis Khan.
 
A la vuelta de nuestra estancia en el parque nacional del Terelj, aprovechamos a ir al museo nacional y empaparnos un poco más sobre la historia del imperio mongol, ya que teníamos un par de días hasta recoger el visado y organizar nuestro tour.
El personaje más importante de la historia mongola es Temuujin, más célebremente conocido como Genghis Khan,  quién unificó Mongolía tras sus continuas luchas internas y conquistó parte de Asía y Europa, decimos parte, ya que del resto ya se encargarían hijos y nietos.
El imperio mongol llegó a ser abrumador, y esto se dio, en parte gracias a la capacidad bélica de Genghis Khan y en otra gran medida, gracias a su carisma. Porque según narran los episodios de su vida, este personaje debía de ser, no sólo un bravo guerrero, sino también un gran pensador. La mayoría de tribus que cayeron bajo los cascos de su caballo se unirían a él por temor a la pena de muerte, pero también debió de haber un gran número de nuevos aliados por la visión que el Khan tenía. Buscaba la “unión absoluta de todo pueblo bajo el cielo azul”, “respetando por igual toda religión y tradición” que encontraba en el camino. Asímismo, y aunque le llamasen Khan (que vendría a ser algo así como Gran señor), él defendía que todos eran iguales y que no debía de haber diferencia de trato. Tal vez de ahí venga la forma redonda y llana de las gers…
 
Entre otras conquistas, mencionamos la de Beijing, cuando aún no era la capital de China. Primero la arrasó, pero hay que decir que después dió los primeros impulsos innovadores que harían de este lugar, primero, y durante un breve espacio de tiempo, la capital mongola, y posteriormente una rica y prospera ciudad y capital china. Genghis Khan murió no se sabe dónde y no se sabe a manos de quién, y, ¿lo averiguáis? No, tampoco se sabe dónde reposan sus restos y eso que el gobierno mongol ha invertido un dineral en su búsqueda, pues para ellos es un símbolo muy importante.
 
Otro de los momentos que marcaron la historia más reciente de Mongolia, fue la invasión del comunismo soviético. Muchos de los monjes budistas que habitaban el país debieron emigrar, o cambiar su religión, o morir. Su gobierno se vio obligado a cambiar su política y sus gentes aprender la nueva escritura cirílica y cambio de mentalidad. Los soviéticos arrasaron entre otras la antigua capital de Mongolia e implantaron un nuevo régimen y su capital.

Tras el comunismo, que acabó en los 90, las costumbres y la forma de vida nómada ha ido menguando con el paso del tiempo y con la intención de progreso que desean tener debido a la aparente riqueza capitalista que viene imperializando todo el mundo y que parece invadir cada rincón del planeta. Pero esta reflexión la dejamos para otra entrada.
 
Mongolia ha ido evolucionando y moviéndose al ritmo de su historia. Su forma de vida, sus tradiciones, su religión, su escritura, su política y hasta su capital, han sido modificadas, adaptándose a los tiempos, y es que no es para menos, porque debe de ser un pueblo muy antiguo. Una de las razones que se nos ocurren para explicar este movimiento, puede ser debido a su ubicación, entre países tan dispares, como China y Rusia, y por su espíritu nómada, que se adapta a las nuevas situaciones con facilidad y sigue para adelante. 
Aún así, mantiene su símbolo, que es ondeado con orgulloso en su bandera, haciendo referencia al fuego, el sol, la luna, las flechas que atacan al país y se encuentran con los muros que mantienen unido y seguro al país, el ying-yang, y las flechas que salen en defensa, todo ello bajo el amparo de sus fronteras, que la individualiza y mantiene segura.
 
 
El espíritu mongol sigue vivo, pero éste, también, ha de seguir en movimiento.
"-Khan, el jinete sigue ansiando su libertad y cabalga en busca de nuevos horizontes, sólo que éstos son muy diferentes,  las batallas son internas y la lucha radica en  salvaguardar sus raíces".



26 oct 2012

Escapada al parque nacional de Terelj

El albergue en el que estábamos, al haber organizado por nuestra cuenta la excursión, nos pedía un dineral por dejar una mochila (con una era suficiente para la excursión), de modo que reservamos en otro albergue para la vuelta de nuestra escapada al parque. Ya teníamos fichado un albergue muy majo y allí que fuimos. Además de permitirnos dejar la mochila gratis, nos brindaron el contacto de una familia para las dos primeras noches en una ger del parque nacional.
 

Cogimos el autobús rumbo al Terelj con Alex y Claire. Una vez allí nos vendría a recoger la familia con la que habíamos reservado la ger. Resultó que vivían en una zona boscosa preciosa, con sus caballos y demás animales. Este fue nuestro primer contacto con este tipo de casas, y para nuestra sorpresa, era más espaciosa de lo que aparentaba. La estructura era una compleja unión entre madera, lana y funda impermeable exterior para la humedad. Su forma era redonda y las camas seguían el círculo dejando el núcleo para el brasero, que a la vez que servía de calefacción también era donde preparaban la comida. La sensación era muy acogedora, y mantenía la temperatura estupendamente. Al final le cogimos el truquillo, y pudios mantener el fuego durante toda la noche, porque pasamos un frio por las noches…
¡A las puertas de nuestra mansión!
 
Tras nuestra primera experiencia con los “deliciosos” (nohayquiencomadosseguidos) tentempiés hechos a base de leche fermentada (no necesariamente de vaca…), la señora del campamento nos dió una comida tradicional, que ahora sí, estaba deliciosa. Esta familia vivía el invierno en el desierto y el verano aquí, en las montañas, y se puede decir que aún así vivían a medio camino entre el nomadismo y el sedentarismo, ya que gozaban del confort del coche, frigorífico, lavadora, televisión y… ¡ordenador! Nómadas de pura cepa no eran, no. Ya nos habían avisado que tendríamos que internarnos más en el país para conocerlos… y así lo haríamos.

 
La primera de las inolvidables noches en gers
 
El día siguiente lo dedicamos a inspeccionar la zona, de trekking, paseando, vaya. 
¡Un descansito, señor Frodo!

En busca de la iluminación...
 
Nos fuimos a ver un monasterio budista que habían construido en pleno macizo y nos echamos nuestras risicas con el guarda, que si bien no veía muy bien, no les quitaba ojo a las chicas jajajajajjaa.

Pues por aquí no la veo, ¿¡ande andará!?

Está dentro


A la vuelta compartimos mesa con un grupo de 7 personas que estaban haciendo un tour por la zona, todos ellos dormirían en la otra ger que tenían los dueños para alquilar. Dos de éstos, italianos residentes en Australia, nos darían unos cuantos buenos consejos para decidirnos a hacer el tour por el desierto del Gobi.


Nuestro fiel acompañante, Amí

¡Yak!, ¿has visto a Jack?



Los últimos días nos fuimos a un ger camp que había en otra zona del parque, con la casualidad de que el propietario era el hijo de nuestros anteriores anfitriones. Dio la casualidad de que estaban celebrando una gran fiesta (más tarde nos enteraríamos de que era una “charla de negocios”) y ahí que, para variar, el vodka fue la estrella… y hay que ver cómo cunden las botellas.
 

Corta un poco más, majo, ¡que falta va a hacer!

Además, y para más inri, era el cumpleaños de Alex, lo sabíamos desde antes de salir para el parque asique ya llevábamos preparado algo. La sorpresa fue muy grande,y la fiesta aún mayor, vaya risas jajajjajaja Alex apenas podía imaginar el plan organizado que teníamos entre manos. Nosotros nos encargaríamos de hacerle ver que estábamos muy cansados y con pocas ganas de fiesta, y Claire se encargaría de entretenerle en la calle miestras nosotros pondríamos todo a punto.
Pompón de fiesta

Entonces, entró por la puerta y se encontró la ger iluminada por diminutas velas y nosotros cantando el “Zorionak zuri” con gorros de fiesta, pasteles y todo! Fue una vivencia muy bonita, y nos lo pasamos de maravilla.


Sí, pasamos unos días estupendos. El tiempo nos acompañó sólo a ratos, y las noches fueron realmente frías, pero con la leña que partimos, el té, el ukelele y las chácharas dicharacheras recordamos esos días plenos de calor.



25 oct 2012

Ulaan Bataar

La entrada a la capital mongola fue algo estresante, como toda capital está no iba a ser menos, pero tampoco esperábamos que en algunos aspectos lo fuese más. Su falta de asfalto en decente estado y su caótico tráfico, con una abusiva falta de señales y semáforos hicieron de nuestra entrada una odisea (más tarde nos enteraríamos de algunas de las curiosas leyes de tráfico para mejorar la circulación, como por ejemplo, que los lunes, los coches que tienen el 7 como último número en la matrícula no puedan circular…) hasta que el bus nos dejó “en algún lugar”, porque aquello ni era estación ni era ná. Todos los viajeros nos hicimos piña para ir en busca de los diferentes albergues, ya que la información que no tenía uno la tenía el otro.
 
La primera impresión de la ciudad no fue precisamente buena. Una contaminación potente, tráfico abrumador, avisos por peligro de robos en demasía, paradójicamente, ¡en la avenida de la paz! (la primera noche, cuando salíamos del albergue para pillar algo de cena nos encontramos con un cartel en la puerta: “No salgáis a la noche a la calle, no es seguro” o_O!) y gente no tan amable como nos la habían pintado hicieron que nos planteásemos si estábamos en el país correcto. Estábamos deseando salir de la city y comprobar que fuera todo era diferente.

Nada más llegar nos centramos en el visado chino, que sabíamos nos tomaría varios días y queríamos dejarlo atado antes de salir a trotar. Como llegamos un miércoles por la tarde, y la embajada china sólo abre lunes, miércoles y viernes por la mañana; un jueves bastante estresante fue suficiente a fin de organizar todos los papeleos para que el viernes pudiésemos realizar el trámite y pedir nuestro visado chinorris. ¡Pero ah, esto sí que fue una aventura!

Resulta que en el albergue que estábamos también nos encontramos con mucha gente realizando el mismo trámite, y si bien el ambiente era un poco estresante, resaltaba más el ambiente cooperativo. Todos nos ayudamos mutuamente, pues una vez más, lo que no tenía uno lo tenía otro. A nosotros la información de los nuevos requisitos (cambiados una semana antes) nos llegó de manos de Louis, un guatemalteco sin parangón en las relaciones sociales que está dando la vuelta al mundo en solitario (pero nunca solo), él nos pasó también los formularios y nos dio el contacto de un hostal donde pudimos hacer una falsa reserva de alojamiento y pedir la carta de invitación al país. Con Nieke y Mick, una pareja holandesa, hicimos la falsa reserva de billetes de avión que demostrasen nuestra entrada y salida de China.
¿Tú qué crees Genghis khan, podrá nuestro ejercito de guiris vencer a la resistencia china?

El viernes, tras el estresante jueves, nos plantamos todos a primerísima hora en la embajada china. Nada más entregar nuestros documentos (un buen tocho, por cierto) nos rechazaron el trámite, alegando que la carta de invitación no estaba bien. Gracias a Dafne y Amorí, una pareja francesa con la que Alex y Claire estaban charlando, conseguimos otra carta de invitación, ahora falsa, pero que esta vez la darían como válida. No fuimos los únicos que fallamos con documentos oficiales y triunfamos con documentación falsa, ¡vaya chiste! Total, que éramos un ejército de extranjeros de diferentes nacionalidades unidos y corriendo en busca de nuestra luz verde de entrada a China. Finalmente, todos conseguimos nuestra entrada ¡ese mismo día! Eso sí a diferentes precios, número de días de estancia y tiempos de espera… Más tarde nos enteraríamos de que este visado (chino desde Mongolia) es uno de los más difíciles de hacer… si ejque…

Contamos con el beneplácito del Khan y su séquito, y la victoria fue nuestra

De cualquier modo, fue uno de los momentazos de Ulan-Bator que se nos va a quedar grabado en la memoria. Entendimos que todos unidos, cada uno aportando diferente información, pero con muchísimas ganas de ayudarnos mutuamente, de cooperar y de dar lo mejor de nosotros es cuando las cosas fluyen y se crea una energía mágica que estamos seguros todos recordaremos. Cuando estás de viaje, los viajeros son como los amigos y la familia que no están contigo. Fue increíble la energía que movimos ese día.


Una vez finalizado el trámite con los chinos, comenzamos a buscar tours y escapadas para hacer en Mongolia. Había muchas posibilidades, la gente se movía mucho entre agencias y albergues para tratar de hacer grupo y realizar alguna excursión. Nosotros queríamos personalizar nuestro recorrido y contábamos con Alex y Claire para hacer grupo. Teniendo en cuenta la posibilidad de que los chinos echasen atrás nuestra petición de visado, nos decantamos por ir primero al parque nacional de Terelj, por nuestra cuenta (pues era una excursión fácil de organizar), pasar unos días y recoger nuestros visado a tiempo. Más adelante ya organizaríamos un tour más elaborado para conocer Mongolia más profundamente. Nos apetecía estar tranquis que tras el ajetreo del visado y todo el santo día hablando en inglés nos llegamos a agobiar un poco, ¡llegando a tener sueños burocráticos en inglés! Jajjajajajaa


Eso sí, antes, dimos un garbeo por la ciudad y visitamos su complejo budista más importante, porque resulta que la mayoría de la población es budista (70%). El chamanismo, la que era su religión predilecta hasta hacía bien poquito, quedó relegada a segundo puesto y no se recuperó ni siquiera con el cruel e insistente ataque comunista sobre Buda y sus seguidores. Pero de esto ya hablaremos…



Ommmh... Nah, esto no funciona.
¡Vámonos fuera de esta estresante ciudad!

Seguimos adelante, ¡a Mongolia!


Sí, ¡seguimos vivos!, contextualizando un poco: estamos en Japón. Nuestro anterior destino fue China en donde no pudimos escaparnos de la censura a la que se ven sometidos sus habitantes y que les impide entre otras, disfrutar de nuestro blog, pobres jajajajjaa Esa es la explicación a semejante sequía de entradas por aquí. Ahora bien, agarraos, que no hemos perdido el tiempo ¡y vienen unas cuantas juntas!
Y ahora sí, seguimos adelante.
 

Sain bain nuu, Mongolia!
A primerita hora de la mañana y con ganas de dejar el frescor ruso atrás, nos juntamos con unos cuantos viajeros frente al autobús con destino a Ulaan Baatar, capital de Mongolia. Algunos ya nos conocíamos del albergue de Ulan Ude y gracias a las charlas, las risas y los aperitivos compartidos; las 12 horas de trayecto y la frontera fueron mucho más amenas.

 
 El cambio de paisaje no fue muy apreciable al principio, pero según íbamos adentrándonos en Mongolía, los montes y las llanadas iban apareciendo. Estábamos adentrándonos en las tierras del nómada y el caballo. Hasta que no vimos la primera ger (“tienda de campaña” que usan los mongoles a modo de vivienda) no nos sentimos en Mongolia… la emoción que sentimos en ese momento es indescriptible. Llegábamos a un país completamente diferente al nuestro. Otra cultura, la vida nómada lejos de la civilización estaba por descubrir.


La tierra mongola es totalmente libre y respetada, sin mojones ni vallas que delimiten terrenos y den en su visión desde el aire un aspecto parcheado y dividido; viven en armonía con ella y con los animales. Hay propietarios, y tierras propias, pero la forma de llevarlo es muy distinta de la que conocemos. La tierra es preciosa y sus campos evocan una libertad infinita, tanto el desierto, como los cañones, la montaña o la estepa… Las personas que aún viven fuera de las ciudades llevan una vida dura, pero libre. Más adelante, en un tour que haríamos descubriríamos más a fondo los paisajes tan diferentes que conforman Mongolia y las gentes tan amables que los habitan y les dan la vida.

28 sept 2012

Euro-friends

Hemos pensado, un poco tarde, en hacer un apartado para ir congregando a esas personas que nos hemos encontrado en el viaje y que han pincelado con nuevos colores nuestro camino. 
Intentaremos inmortalizar a esos nuevos amigos que vayamos haciendo y dedicarles un espacio en nuestros blog así como ellos nos han dedicado un espacio en su viaje.
 
 
Europa fue de un trotar constante, y apenas tuvimos un contacto estrecho con más viajeros., pero Gladys, adorable guatemalteca, nos hizo parar en nuestro trotar por Cracovia, pudiendo compartir un desayuno muy rico, no sólo a nivel alimenticio, sino con una muy enriquecedora comversación con ella. Su visión política, religiosa y acerca del machismo y feminismo en las diferentes partes del mundo fue muy interesante ya que estaba interesada en hacer una tesis sobre estos temas con un catedrático español.
 
En Praga tuvimos la suerte de conocer a Enrique y Clara, una pareja argentina adorable con la tuvimos un rato cortito pero muy especial en Praga, y a la que esperamos visitar al llegar a su tierra.
 
Ya en Rusia, Ernesto, un chileno en San Petersburgo, futuro abogado, disfrutaba de sus últimas vacaciones como estudiante antes de dedicarse a su profesión. Fue un aliado con el que unimos fuerzas para combatir a las taquilleras rusas. Nos documentó con sumo detalle sobre qué no podíamos perdernos en Chile, y nos invitó a repasar el itinerario una vez más cuando ya estuviesemos en su hogar.
 
En Irkutsk, como ya hemos mencionado, nos encontramos con una pareja francesa, Alex y Clair, que tiene la intención de dar la vuelta al mundo con un proyecto sobre las diferentes energías y su uso en las diferentes partes del mundo. Su proyecto está relacionado con su trabajo en París, gracias al cual presentan unas clases extraescolares para las aulas de primaria. Su enlace con los niños es su mascota, Pompon , uno más en la familia.
 
 
También compartimos una parte del viaje por Rusia con Lenard, ¡un rompecorazones alemán!;) Nos conocimos en el albergue de Irkutsk, ya que compartiamos habitación, y él, al viajar sólo, estaba muy abierto a hablar con la gente y compartir su viaje y el de los demás. Estaba muy interesado en el tema político español y vasco.
 
 
El acogedor y familiar albergue de Irkutsk dió para mucho y allí conocimos también a Xian, una simpatiquísima china residente en Madrid que nos preparó para la que se nos venía en China. Y también conocimos a Haruo, que prefería ser llamaod Hal, un japonés muy internacional que nos invitó a contar con él en nuestra futura estancia en Kyoto, la ciudad en la que vive.

Por otro lado, en Ulan Ude, conocimos  muchas personas con las que más tarde coincidiriamos bien en los albergues mongoles, bien por la calle o bien en las excursiones. Debemos mencionar a Michelle, de Singapur, con la que además de nuestro cruce de frontera, compartimos el primer albergue mongol.
 
Gracias  por darnos la oportunidad de añadir colores y matices a nuestras ideas y  por compartir con nosotros este pequeño tour por Europa. Thank you so much!!




Última parada rusa, Ulan Ude

Cogimos un minibus que nos llevaría a Ulan-Ude, la última parada de Rusia y la frontera con Mongolía, nuestro próximo destino.


Ibamos a hacer noche y marchar al día siguiente, pero nos encontramos con que los autobuses rumbo a Ulan-Bator, Mongolía, estaban llenos, asique nos tuvimos más remedio que quedarnos un día más, lo que hizo que volvieramos a coincidir con la pareja francesa y que entrasemos a mongolía con ellos. Aprovechamos a actualizar el blog, aunque como podeís ver, vamos con mucho retraso debido a la falta de tiempo y a la nula cooperación de nuestro ordenador llevamos 1 mes de desfase.

A Mikel le salió una cabeza extra... ¡era Lenin!

La ciudad no es especialmente bonita, pero si está llena del contraste típico de la frontera. Y más marcado si cabe aquí, debido a los rasgos tan diferentes que hay entre rusos y mongoles. Vimos con gran alegría como los ragos importaban poco aquí, ya que eran muchos los grupos de personas de diferente aspecto que iban juntos de la mano.

 
Tambié nos despedimos del cristianismo (ortodoxo), ya que a partr de aquí conoceríamos muchas nuevas religiones en lugares que no contemplaban esta visión de lo divino.

 
El autobus tardó unas 12 horas en llegar hasta Ulan-Bator, debido en buena medida a los reiterados controles en la frontera, que nos hicieron bajar y subir tanto en unn lado como en el otro de la frontera. Y además, hay que contar con el caótico tráfico de la capital mongola.

Salimos de Rusía y entramos en Mongolía
 

Excursión a la Isla Olkhon, lago Baikal


Y llegamos a la perla del lago Baikal, la isla Olkhon, en la que pasaríamos unos muy buenos días en compañia de Alex, Claire y Lenard, con el que compartimos autobus local y albergue (casa familiar) en la isla. Nuestro campamento base estaría ubicado en Huzhir, un pueblo al más estilo lejano oeste.


El tiempo no acompañó demasiado el primer día, pero nos encargamos de crear un ambiente muy cálido entre nosotros. Claire nos deleitó con su Ukelele y su voz al son de "Somewhere over the rainbow". Fue un momento verdaderamente emocionante y que vivimos con fuerte intensidad, ya que a poco estuvimos de no ir a la isla.
El abuelo de Mikel había sido ingresado de urgencia y pasamos la noche previa a la salida hacia la isla tanteando qué hacer. Finalmente, apenas una hora antes de tener que decidir entre seguir el plan o hacerse con los billetes de vuelo, las noticias más optimistas llegaron a nosotros. Graaacias.


Mikel no pudo resistir la tentación de aprender a tocar el Ukelele. Como buen amante de la música, que no músico, hizo sus primeros pinitos. ¡Qué tiemble la música! jajajajajajjaa
 

Al atardecer, Lenard y nosotros coronamos la cima de la roca chamán, más tarde nos enteraríamos de que es sagrada y que a su alrededor no se puede hablar alto... no decimos nada de escalarla. Desde su cima nos descubrimos abrumados por la inmensidad de este lago, que es el más grande y profundo del mundo, ¡representando el 20% del agua dulce del mundo! ¿Será algún día este enorme manantial la excusa para comenzar una guerra? Nada parece más lejos, aquí se respiraba paz en estado puro.

 
 A la llegada a nuestro albergue familiar (vimos el albergue al que la mayoría de la gente va y salimos espanados), nos esperaría una de las cenas más ricas del viaje, y que se alargaría con una charla que nos brindaría la oportunidad de hablar de muchos temas y conocer mejor a Lenard.

El tema político-economico-social fue un tema a tratar, y estuvo muy interesante la conversación. Compartimos nuestros puntos de vista sobre la crisis española y la "emigración" hacía Alemania. Y él se interesó por el tema politico del País Vasco. Claro que nosotros le dimos nuestro punto de vista. Fue muy interesante tratar estos temas, y ver una visión desde otro punto de vista.
Nos quedamos con la idea de que todos formamos parte de un barco, no sólo Europa, sino el mundo entero. Si lograsemos ver, que realmente todos formamos parte de este barco y que todos y cada uno de nosotros somos parte indispensable de él, quizás pudiesemos entender que unos sin los otros no seríamos un barco y que nos acabaríamos hundiendo por nuestras propias luchas internas. Sin embargo, si nos ayudásemos de forma totalmente altruista, crearíamos un barco sano, lleno de confianza e igualitario. Y esto, sin hablar de que el agua que nos hace navegar es la madre tierra, a la que deberíamos de amar, cuidar y proteger como nuestro bien más preciado.
Pero... la necesidad y el ansia de poder de algunos es demasiado fuerte. ¿Hasta qué punto unas pocas personas pueden más que millones de personas? Ojalá el miedo no existiese, y sí el respeto y el altruismo de las personas. Porque este viaje nos esta enseñando el poder de transformar y de crear que tenemos las personas, sea de donde sea, o venga de donde venga.
 
¡A2K Munduan!





Al día siguiente cogimos un tour para conocer el norte de la isla. Antes de montarnos en la furgo rusa ya sabiamos que el sol nos iba a acompañar ¡pero no que las carreteras fueran a ser una montaña rusa!


El lago parecía inmenso, tanto que a veces parecía que estabamos frente al mar. Nos comentaron que en invierno se hiela completamente y llegando a formarse una capa de hielo del grosor de 1 metro y medio. También hay focas en el lago, pero en verano sólo se ven en ciertas partes de él, y no tuvimos esa suerte.


¡Dimos el cante con nuestras dotes artístico-cantarinas! Debímos de gustar, ya que más de una persona nos grabó en ideo para después deleitar sus oídos con nuestra bella voz! En fin, para gusto los colores! El video os lo ponemos aunque no queremos ser vanidosos, asique preparar vuestros oidos, esto no lo habeis oído, ni lo vais a volver a oir, es una exclusiva del blog jajaja ;)


El conductor nos preparó una deliciosa sopa de pescado, y disfrutamos de un precioso pic-nic.



Las carreteras inexistentes de la isla hicieron un poco pesado el viaje, pero a medida que pasaba el día nos hicimos a ese boti-boti de la furgo y hasta lo cogimos con gusto. Justo antes de nuestro retorno al pueblo, la furgoneta sufrió una ligera avería de motor, pero con pipas y chistes pasamos el rato hasta que quiso funcionar.


Llegaba el momento de despedirnos del grupo que habíamos formado, todos teníamos el mismo destino: Mongolia. Pero cada uno seguiría su camino por separado.


El paraje, la compañía y las ganas de disfrute, hicieron de esta pequeña aventura una experiencia enriquecedora e inolvidable.