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26 feb 2013

Lo que Catalina, la pillina, esconde

Con esto del nuevo año lunar, quisimos seguirle la pista a la luna y nos dimos cuenta de que aquí… ¡se ve diferente! Es fácil adivinar si está menguando o creciendo cuando la vemos desde España o una latitud similar. Decimos que la luna nos engaña porque cuando esta Creciendo, en lugar de una "C" muestra una "D", y viceversa, cuando esta Decreciendo, o menguando, muestra una "C" en lugar de una "D". Pero, ¿Qué ocurre cuando cambiamos de latitudes? Pues que hay que hacer matemáticas para descifrarlo y no es nada fácil, no. A ver sosainas, ¡que no escribís ná!, a ver si os jugais el tipo y la identidad y haceis vuestras apuestas. ¿Qué hace Catalina en las imágenes de abajo?
 

Lo que sí nos resultó mucho más sencillo es ver en la luna llena el “conejo” de la mitología azteca y la leyenda nipona. Pero ¿Qué conejo? Pues el que se ve clarisimamente desde esta latitud, mientras que nosotros, allí, vemos una cara sonriente.

Hay que ver que cosas descubre uno cuando deja de mirar  siempre desde la misma perspectiva, de repente, ¡como que se ven nuevas posibilidades, oye!

¡Feliz nuevo año lunar!

7 feb 2013

Los colores del bosque

Conversación repetida varias veces durante el viaje, con viajeros y gente local:

-¿De dónde sois? -España.
-Oh, ¿y de qué parte? -Del norte, del País vasco.
-Ah... pero entonces no sois de España, ¿no?..


Y es que algunos vascos que nos han precedido por el mundo han dejado muy claro que no somos parte de España (su pasaporte debe de decir otra cosa y la lengua que han utilizado para comunicarse era, sin duda, el Euskera). Nos hemos encontrado con varias personas que incluso había recibido la ubicación del País vasco de esta forma: -Es un pequeño país situado al suroeste de Francia…
Vamos a ver, ¡esto no puede ser!
¡Ayyy!, como pica este tema, y qué rápido se juzga a quien se atreve a hablar de él.
No tenemos más orgullo de ser españoles que de ser vascos, o europeos, porque no tenemos ningún orgullo en etiquetarnos de ninguna de estas formas. Nos sentimos muy felices por haber nacido en el País vasco, tan rico, con su lengua y su cultura, pero no creemos que haya que etiquetarse en ello o, yendo más allá, independizarse, para ser más… ¿nosotros mismos?
Hay quien sostiene que la búsqueda de la independencia se relaciona más con la necesidad de autonomía, de no tener que dar cuentas a nadie, y menos aún, dinero. Bueeeno, esto se entiende fácil, sí, y más en una situación económica como la que vive actualmente España y siendo de una de las comunidades que más tira de ese carro… ¡Independicémonos! ¡Vamos, rápido, sí, vosotros también! ¿¡Para qué vamos a ser “sólo” 205 países en el mundo cuando podemos ser tantos como comunidades o provincias existen!?
¿Acaso hay pocas fronteras, pocos visados y trabas para moverse por esta tierra, que es una… como seres humanos, que somos uno? ¿Lo que queremos seguir repitiendo y enseñando es, una y otra vez, aquello de “cuida tu almuerzo y comételo todo tú, eh”?
Soñadores, ya yaaa, pero sabemos con certeza que hoy día, con la cantidad de recursos que hay, otra forma de vivir, de vivir mucho mejor para todos, es posible. El verdadero bienestar no llega cuando nos separamos más y más unos de otros, sino cuando aunamos fuerzas y recursos para hacerlo lo mejor posible, aquí y allá.
Por esto, a día de hoy, somos del País vasco, somos de España y somos de Europa. Podría decirse pues, que somos vascos, españoles y europeos, pero no sería tan correcto como decir lo que somos y siempre seremos: seres humanos.
 


"Un gran bosque, colosal. Inmenso telar multicolor entretejido por los más variados árboles, plagados de los más diversos frutos… Lleno de diferentes colores, en armonía, lleno de vida.
Una cantidad de culturas enorme, coexistiendo sobre la misma tierra y bajo el mismo cielo, respirando el mismo aire…
Sin necesidad de separarse unos de otros, construyendo altos muros, para salvaguardar su identidad… mas al contrario, pues en la soledad de nada sirve una identidad."


Dicen que "el nacionalismo se cura viajando"... no sabemos si es cierto. Lo que sí que sentimos es que ofrece la oportunidad de vivenciar cómo todos estamos estrechamente relacionados, a entender que todos somos uno.

24 ene 2013

Salida y meta, mismo punto

Y en estas que viajando, a veces me pregunto por qué hago todo esto, cuál es la razón por la que me he metido en un embolado semejante.

Ver tal o cual lugar, conocer tal o cual cultura… Y si bien es cierto que esto es muy enriquecedor, “quien vive ve, pero quien viaja ve más”, también debo reconocer que más de una vez me encuentro habiendo idealizado esos lugares, esas culturas, y llevándome por ende, un pequeño chasco. ¿Qué es lo que esperaba? Tal vez algo a lo que aparentemente no tuviese acceso en mi lugar de origen…
 
Hace tiempo, una persona muy querida, entregada durante sus más de 30 últimos años a un arte extranjera, me dijo algo que me marcó muchísimo. Ante mi insistencia acerca del porqué aún no había viajado al país donde su arte nació y es, hoy día, afanadamente desarrollada y reconocida; se limitó a responderme que -“¿Para qué? Puedo continuar desarrollando mi arte aquí”.
La idea que me lanzó, o cómo yo la encajé es, pues: ¿Para qué gastar tiempo y energía (además de dinero) yéndote lejos a buscar algo que está aquí, que puedes desarrollar tú porque está en ti?
Algo en mi interior me dice que está en lo cierto, que no hay nada ahí fuera que no podamos encontrar en nuestro interior. Sin embargo, a día de hoy, no consigo quedarme completamente satisfecho, en paz, en mi lugar de origen, con lo puesto. ¡Aún estoy conociéndome a mí mismo! Estoy encontrando aspectos de mí que están latentes y que saltan magnéticamente cuando estoy en ciertos lugares, inmerso en ciertas culturas. Como si me recordasen, como si las recordara. Por eso estoy haciendo este viaje: Para verme reflejado en un lago ruso, en la taza de un té japonés o en la mirada de un monje birmano y reconocerlo con todo mi ser, reconocer todo mi ser.
El viaje comienza a ser más hacia el interior que hacia el exterior. Hoy, viajo a sabiendas de que, "Quien viaja va por el mundo en busca de lo que necesita y vuelve al hogar para encontrarlo".  

17 ene 2013

Los 10 mandamientos

 
 
Manual para CazaViajeros Locales
 
I.  Tendrás derecho de timar al extranjero: no son personas, son millonarios… dólares con patas.

 
II. Podrás comprar las opiniones y recomendaciones del guiri, tan importantes para las guías e internet.
 
 
 
III.  Haz lo que sea para aparecer en la guía-biblia que todo guiri lee: “Lonely Planet”, y pon en tu establecimiento que apareces en ella, incluso más grande que tu nombre.
 
IV. No darás cuartel al guiri. Busca el momento en que más vulnerables estén y a por ellos: en las estaciones de tren, la salida del hotel...

 
V. Si quieren una foto tuya, muy bien, eres guapo, pero la belleza se paga. Y bien cara cada foto.
 

 
VI. Podrás contemplar y analizar todos los gestos y movimientos del extranjero, incluso con descarado descaro, no son de este planeta.
 
VII. Aprenderás a fichar la nacionalidad e idioma del extranjero. Con cuatro de sus palabras les atraerás, con gracia, y será más fácil que te compren algo. Pero tendrás todo el derecho de no atender al guiri si no te interesa o no te entiende, incluso siendo borde a rabiar.
 
VIII. Te reirás de los disfraces que se ponen los guiris pensando que es ropa tradicional de tu país.
  
IX. Añadirás comida continental a la carta para atraer a los extranjeros con débil sistema digestivo y que ignoran que los ingredientes serán los mismos, pero más caros.
 
X. Mostrarás cómo han de comportarse a los infieles de otras religiones y costumbres.
 
Manual para Viajeros Extranjeros
 
I. No te cabrearás porque te quieran timar, a veces simplemente será un error, y otras… un juego al que habrá que jugar.
 
II.No caerás en la tentación, no te corromperás y dejarás que compren tu opinión. Nos tenemos que ayudar y apoyar entre nosotros. Camaradería y honestidad.
 
III.  Fíate de la guía pero investiga nuevos lugares, hay que dar opción también a otros nuevos sitios, llenos de encanto.
 
 
IV. Tendrás santa paciencia con los vendedores de todo tipo, incluso de timos… Es su trabajo, y en una jugada contigo ganan más que con su salario.
 
V. Pedirás permiso para fotografiar, pero aceptarás que te saquen fotos a ti cuantas veces quieran y si es necesario con toda la familia y de diferentes perfiles.
 
VI. Aunque tengas curiosidad por sus costumbres y tradiciones, no serás descarado al observarles, y a menudo te cortarás incluso de mirar.
 
VII. Intentarás hablar lo máximo posible en el idioma y escritura del país, es muy enriquecedor y la gente autóctona lo agradecerá. No obstante, entenderás que haya lugares (alojamientos, ventanillas de compra de tiquets, restaurantes…) que aunque te esfuerces no te quieran atender.
 
VIII. Irás a la última moda  tradicional del país que irás comprando en los chiringuitos locales.
 
IX. Disfrutarás de la comida típica del país. Unos nuevos sabores deleitarán tu paladar y otros… te invitarán a pasar el día en el baño.
 
X. Respetarás y te adaptarás a las normas de cada religión y tradición.
 
 

14 ene 2013

El reflejo del espejo

 
 Yo solía ser… aquella. Todas y ninguna. Yo solía ser… quien era.
 

La ceremonia nocturna despedía la vida a orillas del rio Ganges, un rio Sagrado donde fluye el agua emanada de las montañas sagradas, haciendo patente nuestro paso por la vida.
Tras la oscuridad de la noche, una nueva luz estaba a punto de nacer. Dos flores naranjas y otras ocho rojas se deslizaron de la hoja que las envolvía para navegar por el río siguiendo la estela de una vela. La vela del deseo, la fé y la esperanza. Un cambio nuevo, una sensación de paz y bienvenida a este mundo. EL sol fue surgiendo del horizonte hasta llegar a alzarse brillante sobre el cielo.
Yo soy… ésta. Todas y ninguna. Yo soy… quien soy.

Un templado aceite cayó sobre mi frente. Un viaje a través de Siro-dhara. Un viaje al pasado, un viaje al presente. Un viaje al interior. Un nuevo reflejo en el espejo. Esta soy yo.
 

27 dic 2012

El espíritu japonés

El crisantemo y la espada
 

Dulzura, hospitalidad, servicialidad, belleza, atención, regocijo, entrega, armonía…
Honor, disciplina, respeto, buen hacer, constancia, concentración, confianza, rigor, fe…


Ensancha el corazón la forma en la que tratan, y se tratan, tan suave, atenta, profunda. La forma en la que se entregan al bienestar del otro. Su concepto de la belleza, tan sutil. El cuidado por el detalle que les da esa armonía y cómo vivencian todo esto desde un silencioso, pero vívido, regocijo.
Enaltece el alma su código del honor. La disciplina con la que realizan cada acción del día a día, con una constante concentración, muy presentes en el buen hacer de su obra, en dar lo mejor de sí mismos. Y cómo, a su vez, respetan al otro y tienen plena confianza en que éstos darán su mejor. Su fe en la vida. 



 

17 dic 2012

Momiji-san

 

 Desde el frescor previo al amanecer hasta los últimos cálidos rayos del atardecer
La vida fluye en un eterno ciclo, sin que nada la pueda detener
 

10 dic 2012

Un grito mudo

A orillas del rio, un niño en dirección a la escuela se detiene, maravillado por una libélula posada en la veranda. Retirándose la gorra, se acerca para observarla con el mayor sigilo y suavidad que su entusiasmo le permite, cuando de repente…
 
 
8:15 a.m. del día 6 de agosto de 1945, un comunicado llega a las oficinas de los Estados Unidos de América. En él se detalla cómo el proyecto “Manhattan” se ha realizado con éxito sobre la ciudad de Hiroshima, ya que las condiciones atmosféricas eran favorables. La bomba nuclear que se ha desviado ligeramente de su objetivo principal, el puente central de la ciudad, ha efectuado un gran impacto que ha arrasado gran parte de la ciudad, provocando una gran nube en forma de seta, cubriendo por completo el cielo.”
Tras la lectura del informe detallado del acontecimiento Harry se levanta de su silla, se aleja paulatinamente de su oficina hasta llegar a los aseos. El espejo refleja su rostro, pero su rostro no refleja nada. Arroja agua fría y se limpia las manos. Vuelve la vista al frente e irradia una ligera y compelida sonrisa. –“Ya queda poco para que Japón se someta”. Se limita a decir.

Mientras, desde los pueblos cercanos a Hiroshima, sobresaltados por aquella  estremecedora detonación, miran aterrados aquella extraña nube que sobrevolaba la ciudad. ¿Qué habría sido aquel estallido, de dónde habría surgido aquella nube? Durante los últimos meses muchos aviones habían estado surcando los cielos, arrojando bombas de racimo, pero aquello, aquello era diferente.
En Hiroshima el caos rompió el silencio que la bomba había impuesto con su grito. Un manto negro cubría por completo el cielo azul y ocultaba todo rastro de luz . De golpe, una intensa corriente de aire abrasador había fulminado todo cuanto encontró a su paso, y el pánico fue el único testigo.

 
Una niña se encontraba a pocos kilómetros de la zona cero cuando la corriente de aire ardiente la alcanzó. Con mucha dificultad pudo llegar a casa, donde llamó a la puerta. Sentía mucho calor, como si el fuego la quemase la piel, se miró las manos y no veía fuego, sino piel desgarrándose. Con mucho dolor y apenas pudiendo caminar consiguió llegar a casa. Sus padres abrieron la puerta. Con el rostro  desencajado susurraron su nombre, parecía como si no la hubieran reconocido, ella con un hilo de voz pronunció sus nombres y sin más fuerzas se dejó caer. Su fin era llegar a casa, y así lo hizo.
 
Una madre esperaba a su hija en casa, no debería de tardar mucho en llegar, ya que el colegio habría cancelado las clases tras lo que creía había sido otro bombardeo.  Aquella mañana la niña no se sentía muy bien, pero ella  la había obligado a ir a estudiar. ¡Por un dolor de cabeza no se deja de ir al escuela!, aquellas últimas palabras que le dedicó a su pequeña se repetían una y otra vez en su cabeza.  Horas y horas pasaron hasta que finalmente alguien llamó a la puerta. Un oficial aguardaba para comunicarle lo ocurrido y que la gente podía ir a la zona del desastre por sí podía encontrar o reconocer alguna pertinencia de algún familiar. Pero ella no quería ir, su hija iba a volver, tenía que volver,  y ella debía estar allí, en casa, para recibirla a su llegada. Finalmente, y tras días sin noticias, se vio obligada a ir a la zona donde se encontraba el colegio. El lugar estaba totalmente irreconocible, ya no quedaban muros que sostuviesen el edificio, sólo escombros. Respiró profundamente con la esperanza de no hallar nada. Pero no pudo contener la emoción al ver aquella imagen. La realidad le devolvió a aquel momento. El mundo se le cayó encima y la esperanza se desvaneció de golpe, cuando vio que allí había una sandalia tirada. Reconoció que era la sandalia de su hija por la tela, ya que era de un antiguo kimono suyo. En aquel instante comprendió que su hija ya no volvería a casa nunca más. Asió fuertemente la sandalia contra su pecho, calló derrumbada y rompió a llorar.

 
En un instante la vida de millares de personas cambió sin pedir permiso y sin piedad. La ciudad de Hiroshima se vio envuelta en un caos de confusión y locura. Aquí y allí, en aquella ciudad reducida a la nada, yacían cuerpos deformados y miles de personas gritando y llorando, que hacían ver su dolor hasta llegar a hacer sentir cómo la vida se les escapaba en su desgarrado llanto. Y un sinfín de personas llegaban corriendo desde diferentes zonas con la ansiedad y el temor de encontrar a sus familiares entre los escombros, sin vida.

30 nov 2012

¿¡Un cuento chino!?


Cuentan los viejos y los libros viejos que mucho tiempo atrás, en un lejano país de oriente habitó una criatura sin igual, nada más y nada menos que un gigantesco dragón grana y dorado.
Este dragón era temido mucho más allá de donde llegaban sus rugidos y llamaradas, tal era el pavor que provocaban las historias que narraban acerca de su gran poder, que nadie osaba acercarse a sus tierras. A pesar de que se decía que en ellas había riqueza sin parangón.
Con el paso del tiempo, esta historia se hizo leyenda pero perduró el espíritu de aquella criatura dándole nombre al país que habitó, al que se pasó a llamar el “país del Dragón”. Atraídos por las leyendas y con la ambición de subordinar al dragón muchos fueron los osados que emprendieron un viaje hacia oriente.
Su sorpresa fue encontrar un dragón que, lejos de asemejarse al de la leyenda, parecía una débil y miedosa criatura. Asique mofándose de la leyenda, dieron un nuevo nombre al país, “el país del dragón dormido”.
Comenzaron a utilizar al debilitado dragón para beneficios propios, sacando muchísimo partido de sus habilidades: pues el dragón podía “trabajar” horas y horas sin descanso, con una simple llamarada hacía el trabajo de miles y miles de personas en la fragua, y a cambio, tan sólo necesitaba una cantidad de alimento ridícula. Así es como las personas que  doblegaron al dragón, cada vez se hacían más ricas y más poderosas, habían encontrado su particular mina de oro.
Llegó el día en el que todos los trabajos se vieron focalizados en la mano de obra del dragón, apenas había trabajo que ocupasen las personas, llegando así a dividir totalmente la población entre ricos y pobres. Ya no había fábricas, ni pequeños talleres artesanos, no había necesidad, la producción se hacía a mayor escala gracias a la criatura. La dependencia que tenían hacia el dragón llegó a tales puntos que no veían viable su vida sin todas las facilidades que les brindaba el dragón.
Y fue entonces, cuando el dragón comenzó a despertar de su letargo, lanzando llamaradas y humo negro a su alrededor, su piel fue fundiéndose hasta llegar a convertirse en ceniza, y cual ave fénix resurgió. Supo entonces que el poder estaba en sus manos, todas aquellas personas que quisieron aprovecharse de él pasarían a partir de aquel día a ser sus esclavos.
 
Escalofriante… pero esto era un cuento chino, ¿no?

8 nov 2012

Uno bajo el cielo

Acomodo mi cabeza en la almohada, improvisada con ropa, y mientras el sueño viene a mi encuentro, reflexiono acerca de la idea del Khan.

 
"Un solo pueblo, unido bajo el cielo azul"

Cada ser sabiendo ser único, al tiempo que uno más. Diferente, pero de exacto valor. Conocedor de unos colores, desconocedor de otros. Pequeño y precioso hilo en el elaborado entramado del telar cósmico, insustituible, en su lugar, pero ni una pizca má valioso que los hilos que lo acompañan  a los lados o lo cruzan una, dos e infinitas veces.

"Un solo pueblo, unido bajo el cielo azul"

Donde no importen tanto las diferencias externas como las similitudes internas. Donde las únicas distinciones en el trato sean para dar a cada cual lo que entonces necesite para vivir, lejos de lo que caprichosamente se quiera. Donde se sepa cerrar un círculo enorme entre todas las personas, ser uno, como esta rica y colosal tierra.

Soñador... tantas veces me lo han llamado... pero no soy el único, no soy el único.

El sueño me encuentra con una sonrisa en el rostro, me da la mano y me invita a pasear por sus indómitos dominios.


Estoy tiritando. El frío traspasa el saco de dormir y clava sus colmillos helados en mi cuerpo, atenazándolo.Todos duermen, incluso el fuego.
Salgo del capullo de seda, pero no como una mariposa libre al viento. Siento mi cuerpo rígido, contraido, apegado a la tierra.
Tras lo que parece una eternidad consigo despertar al fuego, y debido al ruido y la luz, puede que a alguien más. O tal vez hayan sentido la primeras caricias de las llamas y sea por eso por lo que ahora lucen unos rostros más plácidos... De cualquier manera, vuelvo a respirar sin temor a que se me hielen los pulmones.

¿Cuánto tiempo llevo aquí, hipnotizado frente a estas cálidas danzarinas?
El fuego también es un cuentacuentos muy versado, puedes pasarte noches enteras escuchándolo, ni siquiera él sabe cuando empezó a contar historias.

Salgo de la ger. La noche ha pedido silencio al viento, que se ha ido  a otro lugar en busca de fiesta.
Sin siquiera pestañear, y sin poder impedírselo, mis ojos saltan hacia el cielo. Una nueva noche estrellada estalla contra mis pupilas.
En un instante he dejado de sentir el frío, es más, he dejado de sentir mi cuerpo y la tierra que lo sostiene. Me desvanezco pero no desaparezco; me fundo con las estrellas, la vía láctea, el universo.
No tengo ninguna forma, y sin embargo, soy parte de todas las cosas.
No estoy aquí ni allá pero estoy en todos los lugares.
No soy nada, y lo soy todo.
Sin espacio, sin tiempo, sin materia. Aquí, ahora, soy.

Un escalofrío me devuelve a la tierra, a esta fría noche del septiembre mongol, a mi cuerpo.
Me miro las manos, sonrío.
No somos nadie, y somos todos.