18 nov 2012

¡Fiesta en Beijing!

1 de octubre. La semana de fiesta nacional da comienzo en China.
 
¡El Wally chino estaba en su salsa!


Y ahí que fuimos, de cabeza. El último tren de nuestro transmongoliano nos dejó en Beijing a primerita hora, haciendo madrugar a todos los pequineses. No quisimos perdernos ese gran momento tan importante para ellos, bueno, eso, y que así habían surgido las cosas en base a las fechas de visados y tal. Nos creímos muy afortunados por visitar la capital china en tan remarcada fecha… y acabamos pagando el pato…
 
No se nos ocurrió otra mejor idea para empezar nuestra visita que ir paseando hasta el corazón de la ciudad, para visitar su plaza más emblemática: Tian´anmen y el mausoleo de Mao! Muy pronto nos vimos en medio de una inmensa marea de gente, donde nos convertimos en dos chinitos más. Nos mimetizamos tanto con ellos ¡que acabamos entrando en la Ciudad Prohibida sin siquiera darnos cuenta! Eran los primeros días en china y hasta nos hizo gracia… Ya tendríamos tiempo más adelante para acabar un poco saturados de tanto chino.
 
Nos impresionó muchísimo la Ciudad Prohibida, aunque no fuese una ciudad ni estuviese prohibida jajajajaa. Sin embargo sí que constituía mucho más que la residencia de la nobleza de las diferentes dinastías que encabezaron el imperio chino, y también era prácticamente inexpugnable para toda persona externa a la sangre noble o su servicio más allegado. Entre sus diferentes palacios, templos, corredores y patios uno podía perderse horas y horas, disfrutando de cada rinconcito y metiéndose en las películas de kung-fu con el tigre y dragón luchando por los tejados! Pero el día que fuimos no era el mejor, ni de lejos, para ello. La marea de gente que había nos arrastraba hacia la salida.
¡Vaya epopeya! Hubo a quienes les hicimos mucha gracia y quisieron sacarse fotos con nosotros, y bueno, el corte de pelo de Mikel causó furor! (y esto sólo era el principio) ¿Les haría recordar sus peinados de antaño, cuando lucían largas coletas?  Sea como fuera, ¡todos querían tocarle el pelo, pregunatrle si era un artista y decirle lo “cool” que era! jajajajajaa

¿El Dragón dormido o el Fénix renaciendo?

-¿A dónde vas? -¡A donde me dejen salir!
 
Dedicamos un día entero al Palacio de Verano, otro enorme lugar en que uno puede perderse durante horas. La pena era que había tanta contaminación (que no niebla, ni mal tiempo como algunos nos insistían) que al alejarte un poco de la zona principal ¡no había cristo que pudiera ver nada! Pero disfrutamos mucho de este lugar que en su momento más álgido debió de ser un retiro estival muy tranquilo para el emperador y su familia (por si vivían estresados en la ciudad prohibida…), rodeado de naturaleza.



Cooón ta mí na me, mézclate conmigo... (8)


Y de noche, ¡de noche sigue estando petaaado de chinos!
 
Al día siguiente aprovechamos la estancia para visitar el templo Lama. Es el mayor templo budista de estilo tibetano fuera del Tíbet y donde además se halla el Buda tallado en una sola pieza de madera de sándalo más grande del mundo. Tras abrir boca de cara a o que nos esperaba en el Tíbet, y tras callejear un buen rato por los hutong (barrios tradicionales pequineses), tuvimos la suerte de que nada más llegar a la torre del tambor, una exhibición de cómo los hacían sonar antaño se hiciese eco en toda la ciudad. Ah! Y por aquella zona encontramos un Ukelele muy baratillo para Mikel! Ay amaaa!! El atardecer lo dedicamos a ver la puesta de sol desde la colina del paque Jingshan, frente a la ciudad prohibida.



 
Los siguientes días bajamos un poco el ritmo ya que la salud no estaba a tope, creemos que debido a la contaminación, y los dedicamos a hacer “chinorradas”. Nos fuimos al “Mercado de la seda” y al “Mercado de las Antigüedades” a jugar al regateo con los vendedores, al "Mercado nocturno" a ver qué bichos se llevaban a la boca los chinorris, y conocimos más templos, entre otros el “Templo del cielo”, donde se realizaban los sacrificios animales a los dioses para ganarse su favor.
 
También paseamos por las calles y los parques de la ciudad y disfrutamos mucho viendo cómo la gente gozaba de una vida social, muy rica, en ellos, con sus juegos de mesa, deportes, bailes, música y demás maneras de relajarse. Eso sí, sin seguir su ejemplo de andar escupiendo a cada paso ni echar la basura por cualquier lugar. Ante todo, sí hicimos algo, eso fue gozar de la cocina china. Tras descubrir que los platos de los restaurantes chinos que hay en España no son de la cocina china, nos dimos a las recomendaciones… y madre mía cómo nos pusimos. Incluso llegamos a cenar el mítico plato de Beijing, el Pato pekinés, por eso decimos que acabamos pagando el pato… vaya que sí lo pagamos... menos mal que compartimos gastos con nuestros franceses favoritos, juntos otra vez.


 
No hubo día que nos lloviera ni una sola gota en toda la semana de fiesta nacional, pero en su lugar, había muchísima polución que dañaba mucho nuestros ojos y gargantas (aún con mascarilla), tanto que Amaia se llegó a quedar afónica, casi muda, ¡para descanso de Mikel! Recordando todos los rumores de los anteriores Juegos Olímpicos, en China, nos preguntamos si habrían echado al cielo los mismos productos químicos que ya echaran en aquella ocasión con el fin de que no lloviese y se chafase la fiesta. Al principio planteamos esto de coña, pero con lo que veríamos más adelante se nos quedó como una certeza. Nos sorprendió también lo bien organizada que estaba para el turismo, y lo moderna que era, pero sin perder sus zonas tradicionales, una buena mezcla. Debieron de hacer tal barrido y barnizado a la ciudad antes de los J.J.O.O que no vimos ni una sola fábrica por el centro (antes tan abundantes), ni una mala calle, ni un solo perro vagabundo y muy pocas personas vagabundas. Claro que a los pocos que vimos, la policía se encargaba de despacharlos, a buenas, pero a las sombras.





Un amuleto de la buena suerte para el viaje, ¡Adoska Munduan!
 



La semana dio para mucho, y disfrutamos de Pequín mucho más de lo que esperábamos, la verdad. Además, nos dio tiempo para conocer mejor al chino, tanto al modernillo como al pueblerino, al pasotilla como al patriótico. Fue una estupenda toma de pulso para este reemergente país. Aún quedaba mucha China por ver, de modo que nos despedimos de la capital, y con más pena de Alex y Claire, a quienes en principio no volveríamos a ver hasta diciembre, en India, si todo iba según lo calculado para ambos.
 
¡El camino sigue y sigue!
 

17 nov 2012

De grutas por Datong

Notamos mucho el nuevo cambio de horario, la noche ya se nos había echado muy encima. Cansados, hambrientos y medio perdidos, anduvimos en busca de un albergue para alojarnos por lo menos esa noche. Gracias a las guías, aunque un poco desfasadas, conseguimos dar con el hotel que más nos llamó la atención por relación ubicación-precio.
A la entrada, las recepcionistas con su nulo conocimiento de inglés, nos intentaron atender. Alex y Mikel, mediante gestos, se esforzaron en  hacerles entender que queríamos dos habitaciones dobles. Se esforzaron tanto, que no se dieron cuenta de que parecía que… ¡querían una habitación matrimonial para ellos y otra para nosotras! Esta coña se alargaría hasta el fin de los tiempos… Finalmente entendieron lo que queríamos, pero para hacer el check-in nos pidieron un depósito que nos dejó fuera de juego, asique les pedimos explicaciones del porqué, con lo que sólo conseguimos que se indignasen y nos diesen de lado, dejándonos de atender. Así que nos fuimos en busca de otro alojamiento, donde con un poco más de tacto e inglés nos dejaron claro que el depósito era prácticamente obligatorio en casi todos los alojamientos de china, y con respecto al pasaporte, sería un ritual sacarlo hasta para comprar el pan (chino).
 
Sí, estábamos en China. Una nueva cultura, lenguaje (oral y gesticular), escritura y moneda nos esperaban. Tocaba rehacerse. Estos chinos se mostraban muy curiosos hacia nosotros, abiertos a la “conversación” y muy sociales entre sí. Su lengua no sonaba muy atractiva, y su tono elevado menos, pero le pillamos el punto. Respecto al lenguaje gesticular iríamos ganando habilidades con los gestos manuales que utilizan para referirse, entre otras cosas, a los números, ¡nada que ver con los nuestros! Muy divertido. La escritura era otro nuevo mundo, aunque Mikel reconocía algunos caracteres por sus pequeños conocimientos en japonés. Respecto a la moneda, no nos costó nada hacernos, puesto que además de tener un cambio euro-yuan bastante fácil de calcular, los precios que ya venían bajando desde Mongolia era aquí aún más bajos, especialmente en las comidas.
Datong sería una parada corta, asique bien prontito por la mañana nos dirigimos a las Grutas de Yungang. ¡Y menos mal que “madrugamos”! Porque antes de llegar allí, quisimos conocer la ciudad, ejem ejem… e ¡hicimos un tour con el urbano por toda la ciudad! Eso sí, nos salió por ¡1 yuan! (el cambio era más o menos 8¥à 1€, ¡hagan cálculos!) No entendimos que lo que debíamos hacer era coger un bus, bajarnos en una no señalizada parada y coger otro urbano que, esta vez sí, nos llevara a las Grutas. Pero de aquella manera pudimos ver que estaban haciendo una especie de reconstrucción de la muralla china que antiguamente pasaba por allí!

Nos plantamos en la entrada para la hora de comer autóctona. Y teníamos hambre pero decidimos coger primero las entradas, ya después tendríamos tiempo de poder comprar algo… pues no! La entrada nos costó un riñón, teníamos dinero “de sobra” para pasar el día y algo más, y por lo que habíamos leído en nuestra lonely que la entrada era baratilla ¡Error! La entrada costaba 15 veces más de lo que ponía!! Comorrrrrrl, ¿¡de 10 a 150 yuanes!? ¡Pero si hemos venido hasta aquí desde la ciudad por 1 yuan!... y eso que supuestamente era información fresca, edición impresa sólo 6 meses atrás! Así que no nos llegaba la pasta! No nos hacían descuento de “estudiante”, no podíamos pagar en tarjeta, no podíamos sacar dinero de la caja… Asique tuvimos que pedirle dinero prestado al banco Alex & Claire´s, eso sí, nos quedamos tan pelados todos que no pudimos coger nada para comer. ¡Menos mal que llevamos algo para picar, y pipas!
Tras el “aperitivo” nos adentramos en Yungang ¡Sus grutas y miles de budas nos esperaban!
 
La entrada nos dejó bastante fuera de juego. Una avenida rica en esculturas de mármoles de distintos colores, murales artísticos, puentes enormes… eso sí, todo construido hacía bien poquito…  Empezábamos a entender porque pedían tanto por la entrada!
 
 
El olor a incienso nos hizo olvidar el riñón que habíamos tenido que vender antes. Empezamos a disfrutar de las grutas una vez pasados los templos nuevos que habían construido y llegamos a la zona antigua.



Aquellas enormes estatuas talladas en la roca allá por el siglo V, haciendo del interior de unas pequeñas colinas un entramado de cuevas llenas de misterio, nos impresionaron muchísimo. En el centro de una de las grutas había un colosal Buda que durante tanto tiempo había estado velado a la luz, cubierto por polvo y rocas, pero que hoy se dejaba ver tomando un baño de sol.



 
 Sonaron los tambores. Sobre el sendero que guiaba hasta los pies del buda, un desfile de personas caracterizadas como en la dinastía de algún antiguo emperador se hizo con la atención de todos.



 
Nos pareció algo surrealista, fue el toque que le acabo de dar ese aire Disneyland al lugar. Sin embargo, y como más tarde comprobaríamos, a los chinos les gustan las cosas así de “artificiales” y preparadas. Y ya que estaban de parafernalias, decidimos hacer nuestra propia actuación: Ryu vs Chun Li lucharían en el escenario chino de StreetFighter, seguidos después por una versión humana del Buda de 8 manos!


 
Con las últimas luces volvimos a la ciudad. Justo a tiempo para cenar y despedirnos hasta nuestro próximo encuentro en la capi, sí, porque, aunque Claire y Alex querían quedarse unos días más para visitar alguna zona más, descansar y librarse de los primeros días de la temida fiesta nacional de Pekín, nosotros estábamos “deseando” meternos de lleno en el espíritu chino!  
 
¡¡Qué viva la fieta y aliba el amol!!

14 nov 2012

¡Entramos en China!

Y salimos de la estación de tren de Ulaan-Bataar, ¡rumbo a la frontera china!
Haríamos noche en el tren, compartiendo hard-sleepers con nuestros gabachitos, siguiendo el itinerario marcado por el transmongoliano. Pero antes de finalizar la ruta del tren en Pekín, quisimos hacer una pequeña escala en un “pueblo”: Datong, ¡queríamos ver las grutas de Yungang!
¡Qué tiemble China, ya hemos llegado!

La llegada al “pueblo”, fue una odisea. Comenzaron a cumplirse las advertencias que nos habían dicho, pero como íbamos preparadísimos para la batalla, salió todo a pedir de boca. Cierto que los chinorris no tenían ni pajotera idea de inglés, cierto que se nos colaban todos hasta que nos pusimos firmes, cierto que las distancias son enormes y el trasporte lentísimo (íbamos a 60km/h en autovía!),… pero hubo gente muy amable que nos ayudaron en lo que pudieron y gracias también… a la terquedad de Mikel, que en esta ocasión nos vino muy bien (ya dijo a primera hora: “hoy va a ser un día largo, pero a la noche estaremos en Datong, cenando deliciosa comida china”) y así conseguimos hacernos con todos los billetes necesarios para llegar ese mismo día a Datong. ¿Que podíamos haber cogido el tren? Claaaro, pero hubiera sido más caro, y teniendo tiempo… si Mikel erraba siempre podíamos hacer noche en Jining, así que nos lanzamos.

1ª fase: Cruzar la frontera. Fácil y rápido. Gracias a un mongol que nos encontramos en el tren de Ulan-Bataar, y que no descansó hasta meternos en el autobús que nos llevase directos desde Zamyn Uud, Mongolia, hasta Erlian, China, colándonos de todos los Jeeps y librándonos de sus pesados conductores. Tras los rollos macabeos de los controles, y nada más salir del edificio fronteril, ya se podía apreciar la enorme diferencia entre la de un país y otro. La carretera (¡había carretera!), los parques y hasta la forma de gastar los yuan-monedines: había muchísimas esculturas de dinosaurios bordeando la carretera, haciendo una graciosa referencia a los hallazgos prehistóricos en esa región. Ahora en serio, costaba creer que tan sólo unos kms atrás, en Mongolia faltasen tantas cosas que aquí pudimos volver a ver… algunas las echábamos de menos, otras no tanto. Desde Erlian debería haber sido fácil llegar hasta Datong, si no hubiera sido porque ya no quedaban plazas para el bus directo ese día. Esto nos lleva a la siguiente fase.
Erlian-Jining. O el trayecto de bus más lentorro que nos hemos comido hasta la fecha. Además, al apenas haber tenido tiempo entre sacar pasta y meternos al bus (a la carrera que nos vimos), sólo teníamos la comida que llevábamos con nosotros. Pero bueno, racionamos muy bien los víveres y, entre éstos y la ilusión de la comida que nos esperaba, sobrevivimos.
Por último, tras nuestra llegada a este “pueblo”, bueno va, desciframos, “pueblo” en chino viene a significar “mega-ciudad con más habitantes que París”, obtendríamos nuestros últimos pasajes del día, Jining-Datong. Vaya un día de contrastes, más teniendo en cuenta que veníamos de Mongolia, donde ciudad es pueblo y el pueblo granja. Petado de chinos, allá donde mirases… y hablando de mirar… descaro no, lo siguiente, pero es que en estos “pueblos” no llega mucho guiri y nos tenían que mirar como las vacas al tren, ¡claaaroo! Jajajajaa Pero la sorpresa fue grande viendo la calidez con que nos recibían… bueno va, calidez, calidez, tal vez no, pero fueron bastante colabores con los billetes y la primera impresión sobre los chinorris fue muy buena.
 
Llegamos a Datong tras 27 horas de tren y buses, cansados, pero muy felices…
¡Una deliciosa cena nos esperaba!

12 nov 2012

Quinito mongol

He aquí uno de los grandes descubrimientos mongoles.
 
Este juego de dedos pasaría a ser muy útil desde que en nuestro primer día de tour, como ya contamos anteriormente, un par de "mongolian modern cowboys" nos lo mostrasen.
Es muy sencillo: Dedo pulgar vence al índice, índice a corazón, corazón a anular, anular a meñique y este, por último, vence al pulgar, cerrando el círculo. Como si de piedra, papel o tijera se tratase, sólo mostramos el dedo elegido para el duelo en el último instante.
 
Fácil y tonto, sí, pero divertido y muy útil. Cuántas veces nos habrá servido para decidir quién friega, hace la cama, elige el título de una entrada… o, ¡zanja quién tiene la mayoría de cartas bajo su mano durante una batalla córcega!

Sin duda, el quinito mongol ha marcado un antes y un despues en nuestras vidas... jajajjaja

Batalla córcega

Nosotros no somos mucho de juegos de cartas, pero ahí estuvieron Alex y Claire para enseñarnos este pedazo de juego.
 
Es un juego bien sencillo de aprender que crea adicción. No es uno de esos en los que tienes que aprender un buen número de reglas antes de saber qué estás haciendo, tampoco es uno de esos en los que tienes que darle mucho al coco en busca de la mejor estrategia, no. La batalla córcega, consiste en hacerse con toda la baraja de cartas venciendo así a todos los oponentes. Para ello es necesario estar atento y ser rápido, haciendo uso de los buenos reflejos.
¡Ojo avizor y espada en ristre!
La tensión comienza tras repartir las cartas uniformemente a todos los participantes, sin que nadie pueda ver ninguna carta. Van cayendo una a una sobre la mesa, pero hay que estar atento a ellas, ya que cuando aparece una carta tras otra que sea del mismo número se produce el “agresivo” enfrentamiento. Es ahí, donde aparece la verdadera batalla, breve, porque el objetivo es sólo ser la primera mano en cubrir las cartas, y contundente, porque sea como sea tienes que hacerte con la gran mayoría del espacio ocupado por el grupo de cartas para así poder llevártelas todas de golpe, literalmente. Aunque hay otra forma menos “sangrienta” para acabar por hacerte con toda la baraja, y es echando alguna figura (sota, caballo y rey) o as, ya que si el siguiente oponente no consigue corresponderlas en el diferente margen de intentos que cada una de estás da, te llevas todas las cartas de la mesa.
 
Cuando nos quedamos fuera del juego tras quedarnos sin ninguna carta, no es el fin de la partida para nosotros. ¡Se puede volver al ella! Aquí es donde te centras completamente en vencer si se produce la copia de cartas (si es preciso, ¡llegando a romper dedos!). Es por esto que el juego crea piques, es impredecible, explosivo y divertido!

Alex era rápido y certero, pero lo de Claire era inhumano, claro, sangre corcegana corre por sus venas. Nos costó vencerles pero conseguimos el aprobado para enseñar este juego más allá de las orillas de Córcega. Muchas batallas han tenido lugar desde entonces, de entre ellas debemos destacar una frente a unos piratas belgas que recién salían a la mar pero que se mostraron tan bravos como nosotros en una batalla sin cuartel, y tan extensa que hizo que el desenlace quedase sin zanjar.
"Otearemos el horizonte en busca de nuevas batallas y de antiguas cuentas por saldar"

11 nov 2012

Blogging

Antes de empezar con nuestro periplo por el país del dragón, China, taratatán... ¡inauguramos una nueva sección!
La etiquetaremos como “Gozatiempos”, y tratará sobre cómo aprovechamos los “ratos muertos” que tenemos en los desplazamientos y otras esperas, o sobre cosillas que hacemos para crear muy buenos ratos.
Algunas actividades vienen de serie con nosotros desde el principio del viaje, otras, las hemos ido descubriendo por el camino. Unas nos dan para unos segundos de diversión, otras para horas y horas. Empezamos con la más obvia, ¡claaaro! El Blog.
 
Anda que no nos está dando horas y horas… Creamos este blog con la intención y con la ilusión de narrar nuestras aventuras y desventuras a modo de diario, posibilitándonos recordar muchos momentos y sensaciones que sabíamos, íbamos a tener, viviendo esta aventura. Creando a su vez una ventana que posibilitase a nuestra familia, amistades y seguidores saber de nosotros y de los lugares y gentes que conoceríamos.
Puede parecer una tarea fácil (y posiblemente lo sea), pero para nosotros es una odisea en el espacio cibernaútico. Vamos con el proceso:
1-  El cruzaito… esto, no, va, ahora en serio. 1- Anotar los puntos a tratar (lo cual incluye desde lugares visitados hasta anecdotillas curiosas).
2-     Selección de las fotos a exponer. Este punto tiene a su vez varios puntos: Amaia hace su selección, Mikel la suya, las fusionan creando una carpeta llamada “Preseleción” que después se convertirá en el primer ring de lucha (¡porque hay que quitar fotos!) y tras un buen rato (o varios) la selección oficial queda zanjada.
3-     El texto. El punto más difícil. La batalla campal. Ambos tenemos, a menudo, cosas distintas a tratar, pero lo que es más conflictivo es la forma de contar las cosas. Rara vez queremos decir lo mismo y plasmarlo de igual manera (tiene gracia, ¡ahora lo estamos haciendo bien y todo! Jajajajjaaa) Unas veces uno de los dos está más inspirado, otras es el otro. Muchas veces nos divertidos pensando quién creeréis que escribe qué, porque a veces nos vemos escribiendo como escribiría el otro… ¿será por eso de que los que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición?
4-     Editar fotos, ordenarlas y subirlas al blog (Proceso relativamente fácil y pacífico).
 
5-     Subir el texto y dividirlo en base a las ideas que van surgiendo con las fotos. Este punto sería más fácil si Blogspot no nos hiciese de las suyas cambiándonos los tamaños de las letras, los márgenes que dejamos entre foto y texto y un sinfín de jugadas que nos vuelve locos y nos hace reeditar lo subido más de una vez.
 
Pese a este caos cibernético, es muy enriquecedor y emocionante ver nuestras entradas colgadas, y tener la posibilidad de crear nuestro espacio virtual. Nos encanta compartirlo y no nos hartamos de decir cuánta ilusión nos hace cuando recibimos algún comentario, ya que llevamos casi 4 meses de viaje y notamos la distancia que nos separa de vosotros.
Bueno, esporádicamente iremos haciendo más de estas pequeñas entradas para seguir con esta nueva sección, que tenemos material acumulado… ¡qué raro!


9 nov 2012

Mongol-Naizuud


Uno de los regalos más importantes que nos dio nuestra estancia en Mongolia fueron las personas que conocimos y con las que convivimos. Hasta ahora, no habíamos coincidido con tanta gente tan dada a ayudar y a dar lo mejor de sí, o tal vez fuese que sencillamente no habíamos estrechado tanto vínculo. Fue nuestra primera experiencia en la que realmente nos sentimos super acogidos y hermanados con todos  y cada uno de estos viajeros.  Intentaremos describirlos lo mejor que podamos, pero seguro que nos quedamos cortos.
 
Entre ellos destacamos a Louis, un guatemalteco neoyorquino muy dicharachero con el afán de viajar y descubrir el mundo. Es una persona increíble que da lo mejor de sí, y por consiguiente, inevitablemente, recibe lo mejor de las personas. Entre sus conocimientos lingüísticos y su facilidad para tratar con mano izquierda a cualquier tipo de persona, nos facilitó muchísimo nuestra comunicación con gentes de todo el mundo, aún con la gran barrera del idioma que con otras personas no habíamos podido salvar. Nos encantó que nos diera la posibilidad de tener nuestro huequecito en su mundo: resulta que viajaba con un enorme mapa lleno de frases de la gente que encontraba y con la que estrechaba lazos de forma más fuerte. ¡Muchísima suerte en tu viaje, Louis!
 
El visado chino nos brindó la posibilidad de cooperar con muuucha gente. Como ya escribimos en la entrada, movimos una energía tremenda, cargada de comprensión, ayuda y positividad. Las personas que nos unimos fueron, entre otras; Nieke y Mick, una pareja de Amsterdam, con los que realizamos nuestra reserva de los billetes de avión (falsa) en la que compartiríamos hasta asientos, y es que eramos, a los ojos mongoles, dos parejas que viajaban juntas… de alguna forma así era también a nuestros ojos.
Un australiano, que nos contó que estaba dando la vuelta al mundo… ¡pero en coche!, y no un coche cualquiera, no, un modelo viejo con ganas que había comprado en Londres, desde donde inició su gran aventura.
Y también debemos mencionar a Dafne y Amorí, otra pareja francesa que también estaba dando la vuelta al mundo, y mediante los cuales tuvimos acceso a la pirata agencia de facilitaba las invitaciones a China. Aquella estresante mañana no tuvimos posibilidad de entablar una buena conversación ya que las prisas nos apremiaban a todos, pero por la noche, de camino al albergue, nos los encontramos de “casualidad”, y pudimos conocerles mejor. Una pareja adorable.
En nuestro primer albergue compartimos habitación con una pareja de nuestra "previously on Adoska": Berna, Suiza, ellos eran Erreto y Ursina. Su llegada al dormitorio coincidió con la alegría de nuestro triunfo en la batalla contra el consulado chino, así que, tras relacionarnos y conocernos un poco, les dimos toda nuestra información acerca de la estrategia para hacerse con el visado chino. Nos lo agradecieron regalándonos una postal de su tierra y… ¡una tableta de chocolate suizo! Tableta que inexplicablemente logramos reservar hasta las dunas del Gobi, y que nos supo a gloria. Nos comentaron que tenían la intención de aprender acerca de la agricultura en este país a través de la iniciativa Wooff que pone en contacto con granjas en diferentes países en las que se realiza un intercambio de trabajo, aprendizaje y alojamiento. Nosotros ya estábamos al tanto de esta posibilidad gracias a Joseba, primo de Mikel, y no hizo sino acrecentar las ganas de tener la experiencia, pero cada cosa a su tiempo.
 
En el siguiente albergue en el que estuvimos, también conocimos a otras personas con las que mantendríamos muy buena relación y que en ocasiones se prolongaría hasta día de hoy, y de mañana. Por ejemplo: Armando y Nico, italiano y francés que se comunican en perfecto castellano, ¡y podrían hacerlo en catalán! Cosas del trabajo y la familia. Era muy graciosa la mezcla que hacían… Se encontraron en el camino, en un tour que compartieron, y como el siguiente destino iba a ser el mismo, decidieron hacerlo juntos. Y así seguirían, improvisando cada nueva etapa del camino, disfrutando. Forman una unión muy buena ya que se complementan muy bien, uno desastre, el otro disciplinado; uno extrovertido, el otro introvertido. Pero lo que más destacamos de ellos es que son muy buena gente, y lo que nos trasmitieron es que aunque se viaje solo, la vida del viajero siempre es compartida. De ellos, no nos despedimos, ya que sabíamos que en china volveríamos a vernos o quizá en Japón…
El albergue nos guardó otra sorpresa, y es que conocimos a la primera pareja española mochilera, Cecilia y Juan. Llegaron algo tarde para realizar el tour con nosotros, pero finalmente, dieron con más personas y pudieron empezar un tour similar al nuestro tan sólo un día más tarde, lo que nos facilitaría volver a coincidir con ellos un par de días durante el tour. Conocer a esta madura pareja fue una gozada, nos hizo romper (un poco más) los esquemas de que nunca es tarde para hacer las cosas que hemos soñado hacer, y que la edad no es una limitación para realizar un viaje largo, ellos ya llevaban más de 1 año viajando cuando llegaron a Mongolia. Además nos dieron un montón de consejos más para nuestra estancia en China e información nueva sobre el Tibet y sus últimos requisitos de entrada.
Una tarde de juegos en la sala común del albergue
 
En el tour al desierto del Gobi creamos un lazo muy especial con el grupo que formamos, cada uno era diferente y cada cual aportaba su propio color. Como una vez dijo una persona muy querida: -“Cuando un grupo se forma, cada uno tiene su propia vela, aportando su propia luz y calor. Y aunque suceda que alguien del grupo se vaya, su energía sigue estando en ese grupo, así como su lugar”. Este grupo fue formado tanto por viajeros como por la propia guía y los conductores, ¡éramos todos una piña! Y gracias a todos hemos aprendido mucho de cada uno de nosotros. Lo más importante del tour y su experiencia, lo que se queda en nosotros, vino más por el grupo que formamos que por los paisajes o la cultura descubierta.


Aje y Stinj, la pareja belga que más salsa daba al grupo. Aje con su eterna sonrisa y su afán por descubrir cada pequeño detalle y su explicación, ¡como buena psicóloga que es! Estuvo estudiando unos 3 meses en Sevilla, recordó su castellano con nosotros, ¡y nosotros encantados! Es vegetariana de nacimiento, y Claire y Amaia se unieron a ella al segundo día de catar carnes, ¡eso sí sólo durante el tour!  Stinj, que compartía esa curiosidad por la vida, por su parte, tiene una sencilla pero magnética personalidad, y daba una cálida protección y vida al grupo. Es un gran viajero, con mucho mundo a la espalda. Nos recordó que la libertad de pensamientos y acciones no está en otro lugar sino en nosotros mismos y que las ataduras, opresiones y limitaciones también, por más que nos guste quitarnos nuestra responsabilidad. Y todo esto, con ejemplos prácticos del día a día. ¡Sabiduría en estado barbudo!

 
Sergio, un arquitecto que se ha tomado un tiempo para viajar por el mundo. ¡Otro más que se baja del tren en la siguiente parada, para subirse a otros trenes! Es un argentino muy intrépido con muchos proyectos en mente. Uno de ellos es realizar un álbum musical con las personas que se va encontrando por el camino y que van aportando sus instrumentos y/o sus voces a su sueño. Proyecto en el cuál Claire participaría… ¿Por qué no pediría a Mikel añadir su gran talento a la grabación? jajajajjaa Junto a ella y Mikel, él se encargó del toque musical por las noches.

 
Mehdi es un francés que ha hecho un parón en el trabajo y que estará viajando durante unos 6 meses. Es una persona muy introvertida y reflexiva, pero que daba uneltoque de cordura y tranquilidad que todo grupo necesita. Estaba buscando reorganizar su vida y darse un espacio de tiempo para reflexionar tras su separación matrimonial. Siempre con una sonrisa en el rostro y un Snickers para compartir en la mano.

 
Alex y Claire. ¿Qué decir de ellos a estas alturas? ¡Nuestra pareja francesa! Exceptuando un par de días en diferentes albergues o quehaceres, estuvimos juntos durante toda la estancia en Mongolia. Desarrollamos muchísima complicidad, lo que nos ayudó a conocernos mejor. Estrechamos mucho los lazos y se convirtieron como en parte de nuestra familia. Un momento muy divertido e íntimo fue la fiesta del cumpleaños de Alex, ¡qué gran fiesta con tan poca cosa!.. Y ya que estábamos, pues nos decidimos a entrar a China juntos, ¡claaaaarooo!
 
Uurna, nuestra guía, proveniente de una familia nómada. Gracias a ella conocimos de verdad Mongolia; entendimos su cultura y nos regaló su visión acerca de su tierra. Sin ella, no hubiésemos comprendido las raíces de este país. Había estado 2 años en Londres, practicando y estudiando inglés, asique nos entendimos a la perfección. Un gran esfuerzo económico para su familia, sin duda, pero su padre ya veía venir los aires de cambio y lo apostó todo para su hija mayor. Por último los dos conductores de nuestras super furgonetas rusas, Baira y “Chocalá”. ¡Vaya dos elementos de la naturaleza! Simpatiquísimos mongoles de piel curtida que con su chapurreante inglés y sus bromas pusieron la nota de humor.

Mongolia al ser un país tan centralizado de cara a la organización de los routes a realizar, nos regaló el encuentro con todas estas personas. Ese es sin duda uno de los ingredientes más dulces que intervino para que se nos quedase tan buen sabor de boca.
Bairlaaaaaa!!